jueves, 24 de noviembre de 2016

25 DE NOVIEMBRE: DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO



La violencia de género se ha incrementado sustancialmente en estos últimos años. A fecha de 25 de noviembre de 2016 han sido asesinadas 42 mujeres en España.

Se ha instalado con mucha fuerza en nuestro imaginario colectivo, la idea de que las agresiones y los asesinatos a mujeres son un hecho inevitable con el que tenemos que contar cotidianamente. Y lo cierto es, que cuando consideramos inevitable un fenómeno social, lo convertimos en parte de un orden ‘natural’ de las cosas, es decir, lo naturalizamos. Aceptamos que es una barbarie y lo sacamos a la superficie para así tranquilizarnos. Creemos que, si lo hacemos visible, ya estamos luchando contra ello. Y, sin lugar a dudas éste es el primer paso, pero es insuficiente.

La fatalidad que rodea la lucha contra la violencia de género no es casual. Las ideas no se instalan azarosamente en el imaginario colectivo. Se instalan sólo aquellas que encuentran un suelo fértil en el que crecer. Y ese suelo es el discurso de la inferioridad de las mujeres. Ese prejuicio está tan profundamente arraigado en las mentalidades que se ha convertido en el fundamento de la desigualdad de género.

Cuando las mujeres asumen como natural el trabajo gratuito del hogar están rearmando material y simbólicamente la ideología de la inferioridad de las mujeres. Cuando los varones creen que el trabajo del hogar y del cuidado es responsabilidad de las mujeres están colaborando con esa ideología que legitima la subordinación de las mujeres.

Cuando se dice que la lucha por la igualdad de género es obsoleta y redundante porque ya somos iguales, se está enmascarando la desigualdad entre hombres y mujeres y, con ello, reforzando las estructuras de poder patriarcales. Cuando la publicidad, las series de TV, el cine o los cómics muestran acríticamente los roles que las sociedades patriarcales han asignado a hombres y mujeres están cooperando activamente en la creación de un caldo de cultivo que facilita la violencia de género.

Por eso, no podemos conformarnos sólo con identificar la ideología que allana el camino a la violencia de género. Es necesario ir más allá: es necesario prevenir. Y para eso, hay que trabajar intensamente con niños y niñas, chicos y chicas. En la familia, en la escuela y a través de los medios de comunicación, niños y niñas aprenden valores y forjan conductas. Llevar la coeducación a las escuelas y problematizar críticamente en las aulas los mandatos socializadores de género contribuye a desactivar la ideología de la inferioridad de las mujeres.


Si el objetivo es acabar con esta violencia hay que empezar desde el principio, desde los procesos primarios de socialización; y para ello, hay que diseñar políticas de igualdad de género para ser aplicadas en la familia, en las aulas, en los medios de comunicación y en todos los entramados institucionales y sociales. Es urgente que la sociedad se rearme moralmente contra esta violencia y erradicarla de una vez por todas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario