jueves, 26 de septiembre de 2019

Néstor Nongo: "La comunidad internacional se desentiende de la magnitud de la violencia sexual en África"

Entrevista al fundador de Tracaf, la asociación que trabaja en África contra la violencia sexual y que en especial ayuda a niñas que, tras ser acusadas de brujería, son abandonadas por sus familias y sufren todo tipo de abusos en la calle.


Fuente: Público

Decía la novelista británica Jane Austen que “las tonterías dejan de serlo cuando son realizadas de forma atrevida por gente con sensibilidad”. Y es que cambiar el mundo cuando este duele hasta límites insufribles es una tarea titánica pero posible y más que urgente. Solo hace falta remangarse y ponerse a ello. Lo sabe bien Néstor Nongo, analista de información internacional, especialista en comunicación pública y en política africana.

Él se lleva atreviendo a transformar la nada en el todo a través de Tracaf, la asociación que puso en marcha y dedicada a proyectos de desarrollo, que en especial se fija en dar la vuelta a la vida de niñas y mujeres en un país como el Congo en el que la violencia sexual es un terremoto de dolor. Allí cada 60 segundos se producen 48 violaciones. O lo que es lo mismo 400.000 féminas son violadas al año.

Este funcionario de carrera de la Administración Pública española (pertenece, por oposición, al Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado), hace tan ingente tarea con un pie en África y otro aquí. Y la lleva a cabo satisfecho con todo lo que le devuelve la vida. “Me siento agradecido, por un lado, a todos aquellos que han creído en nuestra labor y apoyan nuestras iniciativas de manera desinteresada. Gracias a esos apoyos Tracaf está llevando a cabo acciones a favor de niñas abandonadas por sus familias, acusadas de brujería y que sufren todo tipo de abusos en la calle”, explica a Público.

“En una ciudad como Kinshasa, dónde trabajamos, hay más de diez mil niñas y niños abandonados. Todo apoyo es bienvenido. Y hay que resaltarlo, lo que nos hace realmente humano es empatizar con los demás y dedicar lo que nos es propio (tiempo, recursos…) en mejorar la vida de otros.

Y en este caso, estamos hablando de la vida y de la dignidad de las mujeres. Y, por otra, me siento enormemente feliz cada vez que ayudamos, aunque sea a una sola mujer, a recuperar su felicidad y a sentirse digna como persona”, añade.

Gracias a la labor de Tracaf estas niñas tienen un refugio que les salva de tal crueldad…

Desde hace cuatro años contamos con una casa de acogida en Kinshasa para niñas acusadas de brujas y abandonadas por sus familias donde se les recupera de su situación traumática. Actualmente residen 23 niñas de 4 a 16 años. Y estudian todas en el colegio que tenemos abierto para niñas y niños sin recursos en el barrio de Kingabwa. Este año se han matriculado en dicho colegio más de quinientos chavales. Para nosotros la educación es la clave de todo. Sería deseable que se pusiera de relieve la labor ingente que las mujeres desarrollan en el Congo y en África, a pesar de que en la foto oficial salgan siempre varones estrechándose las manos en cumbres y reuniones muchas veces inútiles o matándose en guerras alimentadas por intereses foráneos. De ahí que mis palabras aquí sirvan como un tributo a todas ellas.

¿Qué magnitud ha alcanzado el problema de la violencia sexual en el país?

Salta de vez en cuando en los medios occidentales este tema, sobre todo cuando sucede alguna masacre en la zona este del Congo, especialmente en la frontera con Uganda y Ruanda. Todo lo que pueda contar es poco. En el conflicto permanente que vive esa región, alimentado por la explotación salvaje de los minerales por mercenarios de los dos países vecinos del Congo, más de seis millones de personas han perdido la vida (entre ellas muchas mujeres y niños); más de tres millones de mujeres han sufrido violencia sexual (arma utilizada por los invasores para desestabilizar la zona), miles de desplazados… La labor de amigos míos como la periodista Caddy Adzuba o el doctor Denis Mukwenge, por citar solo a dos personas muy conocidas por la opinión pública, sobre el terreno lo atestigua. Lo que llama especialmente la atención es que la llamada comunidad internacional se desentiende.


Me pregunto yo, ¿para cuándo un Tribunal Internacional sobre los crímenes en el este del Congo? Por hechos menos crueles como lo que allí está ocurriendo se montaron tribunales especiales. Lo que pasa, creo yo, es que hay muchos intereses cruzados.

Niñas que son madres, casadas a la fuerza, acusadas de brujas… ¿El dolor es la marca del destino si se nace mujer?


No debería y no debe ser así. Para eso nos estamos movilizando mucha gente. A través de su labor encomiable y, en muchos casos, en silencio y lleno de obstáculos, las mujeres congoleñas, y africanas en general, nos invitan al optimismo, a vencer el “afropesimismo” y a confiar en ellas. Por lo general cuando son violadas, tras enfrentarse sin medios psicológicos ni sanitarios a la violencia sexual también se enfrentan a la exclusión social.

¿Cómo se sienten ellas? ¿Son zombis que sobreviven como pueden?

Son muy duras las consecuencias de la violencia sexual en todos los ámbitos, sobre todo en el emocional donde se registran innumerables casos de depresión, de baja autoestima, estrés, abortos involuntarios, mortalidad infantil, infecciones transmitidas sexualmente, suicidio…

Esto afecta, lógicamente a otras esferas de la vida. De ahí la necesaria labor de muchas organizaciones, como la nuestra, para ayudar a todas estas mujeres.

¿Hay otra tortura que es la de que sus hijos presencien las violaciones, torturas o mutilaciones? ¿Por qué tanta violencia hacía ellas?

Las violaciones, desgraciadamente, se dan en todos los sitios en el Congo. Pero las crueles violaciones que aquí apuntas (todas son crueles, por supuesto) se dan más en aldeas y zonas con muchos recursos naturales en conflicto que en las grandes ciudades. Atacar a las mujeres y a sus familias es obligarles a abandonar la comarca que pasa a ser controlada por la guerrilla de turno (financiada generalmente por mercenarios extranjeros) para que, así, pueda disponer de tierra para explotar recursos. La finalidad es sembrar terror y echar a pueblos enteros.

¿Las mujeres son el verdadero corazón de África y del Congo a pesar de que se lo pisoteen cada día al tratarlas como ciudadanas de segunda?

Las mujeres son, sin lugar a duda, el verdadero corazón de África. Recuerdo, con mucha nostalgia los cuentos que, alrededor del fuego en el poblado, nos contaban nuestros abuelos donde siempre se ensalzaba la figura de la mujer, origen de la vida… Pero desde un tiempo a esta parte, su situación se ha degenerado considerablemente: más que ciudadanas de segunda, son utilizadas como armas de guerra… Todo ello con la intención de hacer daño al enemigo atacando a la piedra angular de toda familia que es la mujer.

¿Cuáles son las oportunidades que tienen más allá de cumplir con el rol social de cuidadoras, reproductoras y mediadoras?
Aunque parezca obvio, hay que subrayarlo porque hay muchos despistados: el papel de la mujer en África, y en el mundo, es imprescindible. Como dijo en alguna ocasión la antigua secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton, las mujeres africanas si decidieran bajar los brazos, desde Egipto a Sudáfrica, y de Senegal a Madagascar, la economía del continente colapsaría en pocos días.
De ahí la necesidad y máxima urgencia del empoderamiento, en el buen sentido de la palabra, de la mujer africana. El futuro de África tiene rostro de mujer, y nuestra asociación así lo entiende.

La batalla cotidiana de las congoleñas "es sobrevivir. Si su realidad fuera otra, si tuvieran tiempo para pensar en ellas ¿qué pasaría en el país?

Hubo un cardenal africano que dijo, si no recuerdo mal, en una ocasión a sus pares europeos que la iglesia en Europa había tenido 20 siglos para equivocarse, y que se debería dejar también a la joven iglesia africana equivocarse. Pues salvando las distancias, los hombres hemos tenido siglos, milenios… para hacer las cosas en el mundo y también en África con sus aciertos y errores. Creo que ha llegado la hora de la mujer. El siglo XXI será el siglo de la mujer, en África y en el mundo, o no será.

¿Hay esperanza?

Desde luego hay esperanza para ellas. La ola a favor de la mujer en el mundo es imparable. Además, que un medio como este o personas como usted se interesen por ellas, por lo que ocurre allí en el Congo, a más de seis mil kilómetros, siempre es motivo para la esperanza.
¿Y los hombres qué? Si aquí estamos en pañales en aliados feministas allí salvo casos como el suyo…

Han pasado ya más de cincuenta años desde la independencia del Congo. Pero el país, en mi opinión, sigue en estado de shock y aturdido por la colonización atroz belga, y la inestabilidad casi permanente desde entonces. 

La colonización paternalista belga atrofió de tal manera a los congoleños que solo en los últimos tiempos parece emerger una cierta sociedad civil que está desarrollando, no sin obstáculos, una ingente labor a favor de las mujeres. Si hay que simbolizar en alguien el apoyo de los hombres en la lucha de las mujeres debo citar el nombre de alguien que ya he mencionado, Dr. Denis Mukwenge, el ginecólogo de las mujeres violadas a quien llaman el “Doctor Milagro".

¿Qué estereotipos tenemos desde la cómoda Europa o España sobre el Congo?

“Vete al Congo belga”; “Cuesta un Congo” y otras expresiones similares sirven para identificar al Congo con lo duro, lo difícil, lo tenebroso… Sea como fuera los estereotipos son una percepción exagerada y simplificada que se tiene sobre una persona o grupo, presentes en todas las sociedades, que buscan justificar la conducta de esa persona o de ese grupo. Es una forma a priori de catalogar grupos que luego se subsana con la experiencia.

Pero con relación a África parece que esa subsanación no suele ocurrir porque lo que se atribuye a los africanos parece ser perenne. La lista de los mismos es larga. Forman ya parte de los anales académicos las respuestas de los alumnos de la profesora Jo Allen Fair (Universidad de Wisconsin-Madison) sobre lo que les venía en mente cuando se les preguntaba sobre los africanos: “Los africanos son enfermos de sida, vagos, estúpidos, corruptos, con muchos problemas, subdesarrollados, guerreantes, brutos, salvajes, exóticos, sexualmente activos, retrasados, tribalistas, primitivos y negros”. Imágenes absolutamente falsas que forman parte del imaginario colectivo occidental que debemos seguir desmontando, aunque cuesta mucho porque hay gente que se encuentra cómoda viviendo en prejuicios.

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